En Honduras, uno de los problemas más significativos que enfrentan las personas al manejar su dinero es la falta de conocimiento sobre finanzas básicas. Esta carencia no solo conduce a ineficiencias en la administración de recursos personales —como el sobreendeudamiento, la ausencia de ahorros o las inversiones poco productivas—, sino que también limita la capacidad de inversión y el crecimiento económico del país. Cuando las familias no saben administrar de manera óptima sus recursos, se reduce la base de capital disponible para actividades productivas, lo que a su vez frena el desarrollo del mercado interno y disminuye la competitividad nacional.
A menudo se asume que la educación financiera es responsabilidad exclusiva de cada individuo. Sin embargo, este reto es demasiado grande para dejarlo únicamente en manos de las personas. La alfabetización financiera es una herramienta esencial para que las familias puedan tomar decisiones responsables, y al mismo tiempo, un pilar para construir una economía más estable y sostenible. Por ello, es indispensable que distintos actores sociales y económicos se involucren de manera activa.
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