La LXXXIII Encuesta Permanente de Hogares de Propósitos Múltiples del Instituto Nacional de Estadística, correspondiente a julio de 2025, registra 2,767,868 viviendas en Honduras. De ellas, 1,620,220 se ubican en zonas urbanas y 1,147,648 en zonas rurales. Los datos sobre acceso a agua y sistemas de saneamiento permiten trazar un mapa preciso de las condiciones en que vive la población y de las brechas que persisten entre el campo y la ciudad. Lo que muestran estos cuadros no es solo un inventario de infraestructura: es un retrato de desigualdad estructural.
Las fuentes de agua
A nivel nacional, el 89.2% de las viviendas obtiene agua por tubería instalada. En las zonas urbanas esa cobertura alcanza el 95.0% — con San Pedro Sula a la cabeza (96.6%), seguida del resto de ciudades (95.0%) y Tegucigalpa (94.3%). En el área rural, la cifra baja a 80.9%: aproximadamente una de cada cinco viviendas rurales no cuenta con este servicio.
El 19.1% restante de viviendas rurales se abastece por medios de calidad variable: pozo con bomba (3.2%), pozo de malacate (2.1%), río o manantial (4.4%), agua del vecino (2.5%) y otras fuentes no especificadas (6.0%). Esta última categoría sugiere una diversidad de arreglos informales — desde captación de lluvia hasta compra a vendedores ambulantes — que escapa de cualquier regulación sanitaria.
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