Honduras no fue una economía verdaderamente integrada sino hasta la década de 1950, cuando comenzó el proceso sostenido de integración terrestre del país. Este proceso culminó en 1973 con la finalización de la carretera del litoral atlántico. Antes de ese momento, los principales polos de desarrollo del país operaban de forma relativamente independiente, con vínculos débiles entre sí y orientaciones económicas diferenciadas.
En el caso de Tegucigalpa, su condición de capital política y su acceso temprano a la zona sur desde inicios del siglo XX le permitieron consolidar su posición como centro administrativo y de poder. El Valle de Sula, por su parte, ya se encontraba integrado internamente y, con la apertura del paso carretero sobre el río Ulúa en 1963, se completó la integración del sector oriental del país. A partir de ese momento, el polo del litoral este —incluyendo la zona de Tela— comenzó a gravitar con mayor fuerza hacia San Pedro Sula y Puerto Cortés, consolidando así un eje económico dominante en el norte-occidente del país.
Leer más