Siguiendo la línea del análisis histórico anterior, corresponde ahora identificar las ventajas concretas con las que cuenta La Ceiba y cómo cada una de ellas puede ser potenciada estratégicamente. Gran parte de esta potenciación no debe verse de manera aislada, sino como parte de una espiral virtuosa, en la cual el avance en un área refuerza y amplifica los beneficios en las demás.
El punto de partida natural de esta estrategia es el aeropuerto Golosón (Guillermo Anderson), un activo de alto valor que actualmente se encuentra claramente desaprovechado. En este aeropuerto confluyen dos condiciones fundamentales. La primera es la existencia de una pista de enorme longitud, capaz de operar prácticamente cualquier tipo de aeronave comercial o de carga. La segunda es la disponibilidad de extensos espacios aledaños para desarrollo, muchos de los cuales no han sido invadidos ni comprometidos, algo cada vez más raro en infraestructura aeroportuaria de esta escala.
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