Los cauces fluviales de la ciudad no han recibido la atención que su importancia amerita. En una ciudad con alta vulnerabilidad ante inundaciones, problemas crónicos de saneamiento, una marcada escasez de áreas verdes, baja capacidad de oxigenación vegetal y una carencia evidente de espacios de esparcimiento accesibles, el desperdicio que se está haciendo de estas áreas resulta indefendible y exige una acción de las autoridades, así como un debate público serio.
El Distrito Central cuenta con una red extensa de quebradas y ríos que atraviesan buena parte de su tejido urbano. Estos cauces forman parte natural del sistema hidrológico de la ciudad, pero históricamente han sido tratados como espacios residuales: lugares para descargar aguas residuales, depositar desechos, rellenar, invadir o simplemente ignorar. Esta forma de ocupación y abandono ha transformado lo que podría ser un activo urbano y ambiental en una fuente constante de riesgo y deterioro.
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