Para que la autoridad pueda cumplir con su función eficientemente, es necesario que sus variados componentes trabajen juntos (les designaremos por letras para facilitar el análisis). Esto incluye la capacidad de normar (A), la responsabilidad ante la ciudadanía (B) y la capacidad de obligar cumplimiento (C). Los tres deben residir en la misma entidad (cuando sea posible), ya que la ausencia de cualquiera de los tres elementos hace difícil o ineficiente cumplir con la función.
El caso del manejo del tránsito y transporte público en nuestras ciudades cae en esta categoría. En el caso del manejo del tráfico y circulación vial, (A) y (B) residen en la Alcaldía Municipal y (C) en la Policía Nacional, a través de la Dirección de Transito. En el caso del transporte público, es más fragmentado aún, ya que (A) reside en el Gobierno Central a través del instituto de transporte.
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