Lecciones de la bananera

Siguiendo la línea del artículo anterior titulado “La bananera: ¿oportunidad perdida o lección para el futuro?”, veamos qué puede ser aplicable a la actualidad nacional o a nuestro futuro de las experiencias del desarrollo robusto del rubro del banano de 1900 a 1930 y sus efectos. Económicamente, hay varios sectores en que las lecciones de lo bueno (aprovechar la ventaja competitiva para lograr un desarrollo explosivo) y lo malo (no usar la oportunidad para generar un desarrollo sostenido) tienen relevancia directa.

En un rubro rentable en el que tenemos ventaja competitiva demostrada se deben estimular y cuidar continuamente las condiciones en las que opera y tratar de mejorarlas. Recordemos que otros países también están compitiendo por estos rubros, y la mejora o retroceso en su competitividad nos afectan. Además, debemos buscar negocios adicionales que están relacionados con este. Esto incluye tanto integración vertical (produciendo insumos o dando valor agregado posterior), como generar nuevas oportunidades al utilizar conocimientos, clientes o proveedores del mismo.

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La bananera: ¿Oportunidad perdida o lección para el futuro?

La mejor medida para la prosperidad de una sociedad es lo atractiva que es para otros el inmigrar a esta y, conversamente, la voluntad de sus miembros de emigrar para buscar mejor suerte. La mejor expresión de la opinión real de las personas sobre los lugares es su “voto con los pies”, el cual, al contrario de las opiniones expresadas o votadas, tiene un alto costo personal. Honduras, como bien sabemos, no califica muy bien en esta medición; pero no siempre ha sido así. Al estudiar esto, podemos aprender y tomar lecciones útiles para el futuro.

Tres de mis cuatro abuelos son inmigrantes, y sus años de llegada son instructivos: 1920, 1923 y 1924. Honduras no tenía mucha estabilidad política (este periodo está enmarcado entre las dos guerras civiles más feroces de nuestra historia, de 1919 y 1924), y los niveles culturales correspondían a una sociedad que mayoritariamente practicaba la agricultura para subsistir. Lo que ocurrió en las primeras décadas del siglo (1900-1930) fue el auge del rubro del banano, el cual desató una espiral de prosperidad (focalizada ciertamente) que trajo personas de todo el mundo a probar su suerte en Honduras.

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Desbordamientos en el valle de sula

La cuenca del Valle de Sula es muy fértil y productiva, pero esta fecundidad viene acompañada de amenazas especiales que requieren consideración permanente. El problema de los desbordamientos e inundaciones es producto de lo llano del terreno, que dificulta encausar las aguas de una enorme y lluviosa cuenca. Esto representa un desafío que ha sido atacado a lo largo del tiempo por distintas vías.

El experimento mas exitoso de protección fue desarrollado por las compañías bananeras. Mi abuelo fue “marionista” (operador de dragas) laborando con estas empresas desde los 1920s, por lo que tengo conocimiento inmediato de la prioridad que era el manejo de aguas durante este periodo. Las cuadrillas (con voluminoso equipo) trabajaban a lo largo del año, siguiendo un plan maestro permanente, para mantener los canales de alivio necesarios para evitar inundaciones. La (casi desaparecida) laguna de Jucutuma, y otras similares, estaban integradas a este sistema de manejo de cuenca.

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Medidas fiscales de crecimiento inmediatas

La única forma de poder alcanzar un crecimiento económico sostenible es a través de una mayor inversión privada, tanto interna como externa. Durante toda nuestra historia republicana hemos concebido y ejecutado medidas o incentivos para promover la inversión en determinados rubros. Generalmente, los beneficios que se estudian u ofrecen son de tipo fiscal o crediticios. En algunos casos estos han brindado un beneficio puntual, que no se hubiese obtenido de otra forma. Sin embargo, el crecimiento económico sostenible está basado en la competitividad de toda la economía en su conjunto.

Todos los incentivos fiscales o crediticios que se dan deben ser pagados por alguien más. Cada lempira que se deja de percibir en impuestos por un contribuyente lo deberá pagar otro, o el estado lo quedará debiendo. El efecto de pérdida no es neutral, ya que hay que agregarle los costos de operación y acceso a regímenes especiales, la alta barrera de entrada creada por la burocracia y el favoritismo, y el simple dolo al que invita el trato diferenciado.

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