Propuesta para el Desarrollo Aeroportuario Nacional como Eje de Apoyo al Crecimiento Económico
Jose S. Azcona Bocock
El desarrollo aeroportuario del país en los próximos años requiere una atención especial y una planificación a largo plazo, dado que la competitividad nacional depende en gran medida de la capacidad logística para movilizar productos, insumos y personas de manera eficiente. En este contexto, la infraestructura aeroportuaria juega un papel fundamental para el crecimiento sostenido de las exportaciones, el turismo y la conectividad regional.
Durante las últimas décadas, la gestión de los aeropuertos nacionales ha enfrentado desafíos derivados de procesos de concesionamiento y privatización que no lograron consolidar la confianza pública. Ante esta realidad, se propone un nuevo esquema de desarrollo aeroportuario manejado directamente por el Estado, bajo un modelo técnico, transparente y de ejecución acotada a un periodo de cuatro años. Este modelo permitirá recuperar la eficiencia operativa, fomentar la inversión y asegurar una administración pública responsable de los activos estratégicos del país.
1. Aeropuerto de San Pedro Sula
El Aeropuerto Internacional de San Pedro Sula, con una proyección cercana a un millón de pasajeros anuales, representa el principal nodo aéreo del país. Los ingresos estimados ascienden a USD 35 millones anuales, considerando una tarifa promedio de USD 35 por pasajero.
Bajo un esquema de operación donde el 70% de los ingresos se destine a operación y mantenimiento y el 30% a un fondo de inversión, se podrían generar aproximadamente USD 10 millones anuales para proyectos de expansión. Este fondo podría estructurarse mediante un fideicomiso estatal administrado por BANHPROVI y el Banco Central, el cual no requiere aprobación del Congreso Nacional, ya que se sustenta en los ingresos proyectados durante un periodo de cuatro años.
Con esta base financiera, se plantea una inversión inicial de USD 40 millones para la ampliación de entre 20,000 y 22,000 m² de infraestructura aeroportuaria, a un costo promedio de USD 1,800 por metro cuadrado. La expansión permitiría aumentar la capacidad operativa en un 40% a 50%, incluyendo seis mangas de abordaje, una de ellas preparada para aeronaves de gran tamaño. El proyecto podría ejecutarse en los primeros dos años del nuevo periodo de administración, asegurando un impacto tangible y visible.
2. Aeropuerto de Roatán
El Aeropuerto de Roatán, pieza clave del turismo insular, contaría con un fondo de inversión equivalente al 50% del de San Pedro Sula, es decir, unos USD 20 millones. Este monto permitiría concluir las obras pendientes de la actual infraestructura y mejorar la experiencia de los pasajeros mediante:
Modernización de las áreas de recepción y embarque.
Mejoras en el transporte entre terminal y aeronaves.
Implementación de sistemas eficientes de gestión operativa.
El objetivo es culminar las obras en el primer o segundo año de ejecución, asegurando la entrada en funcionamiento plena del nuevo edificio terminal con los estándares de calidad requeridos por el sector turístico internacional.
3. Aeropuerto de La Ceiba
El aeropuerto de La Ceiba, aunque de menor escala, tiene un papel estratégico en la conectividad regional y el desarrollo del turismo y comercio interno. Dado su bajo nivel de ingresos, se propone financiar su mejora con recursos provenientes de los excedentes de San Pedro Sula y Roatán.
La inversión estimada asciende a USD 5 millones, con un costo de construcción de entre USD 1,000 y 1,500 por metro cuadrado, lo que permitiría ampliar entre 4,000 y 5,000 m² de instalaciones. Las obras priorizarán:
Ampliación y mejora de áreas de migración y chequeo.
Reacondicionamiento de zonas de embarque y recepción.
Preparación para operar vuelos regionales y de mediano alcance.
Además, la naturaleza del aeropuerto, que actualmente está subutilizado, ofrece una oportunidad estratégica para desarrollar un centro de transbordo logístico (hub) destinado a alguna aerolínea internacional interesada en establecer operaciones de carga y mantenimiento.
La extensión de la pista, la disponibilidad de espacio y la existencia de patios amplios lo convierten en un punto ideal para este propósito. Se plantea que el Estado pueda celebrar convenios con una empresa privada que asuma la construcción de hangares o infraestructura de apoyo, pagando un alquiler por el uso de las instalaciones y recibiendo a cambio un trato preferencial en las operaciones aéreas.
Este modelo no requeriría exoneraciones fiscales, sino únicamente un contrato regulado que garantice los intereses públicos y fomente la inversión en infraestructura logística, fortaleciendo la capacidad operativa del aeropuerto y generando empleo en la región.
4. Modelo de gestión y ejecución
El éxito del plan depende de la implementación de un modelo de gestión técnica e independiente, libre de interferencias políticas y basado en criterios de eficiencia, transparencia y rendición de cuentas. Este esquema debe incluir:
Supervisión técnica especializada en arquitectura y diseño aeroportuario.
Procesos de licitación claros y competitivos.
Auditoría continua de los fondos del fideicomiso.
La propuesta busca revertir los errores del pasado, en los cuales la falta de planificación y el uso de diseños convencionales generaron sobrecostos, retrasos e ineficiencias. Con una gestión técnica adecuada, el Estado puede garantizar infraestructura moderna, sostenible y alineada con las necesidades reales del país.
Conclusión
El fortalecimiento de los aeropuertos de San Pedro Sula, Roatán y La Ceiba bajo un modelo estatal de inversión controlada no solo resolverá problemas de capacidad y gestión, sino que se convertirá en un motor directo del desarrollo aeroportuario, turístico y económico de Honduras.
A través de una planificación de cuatro años, un financiamiento responsable y una administración técnica independiente, el país puede sentar las bases de una red aeroportuaria moderna y eficiente, al servicio de la producción nacional y la integración regional.